El edificio está catalogado por la Generalitat Valenciana como Masía Rural, lo que lo convierte en un importante referente arquitectónico de la zona. Este patrimonio histórico representa uno de los pocos vestigios que permanecen del aprovechamiento hidráulico del río Buñol, un sistema que fue fundamental para la economía y vida local durante siglos.
Además, la Masía ha sido reconocida como Bien de Interés Etnológico de la Comunidad Valenciana, un reconocimiento que subraya su relevancia cultural y su valor dentro del legado tradicional de la región.